¿No te ha pasado que sucede algo y en tu cabeza se empieza a crear una historia de terror donde normalmente tu vida como la conoces desaparece totalmente?

Cuando nos sentimos en peligro, o con algún problema, creamos una historia. Esta historia esta diseñada para explicar y darle forma a lo que puede ser la causa de la sensación de peligro que enfrentamos, con el fin de poder encararlo de alguna manera. En realidad, ni siquiera importa que la historia sea real, sólo importa que podamos explicar lo que está sucediendo y que no entendemos. Los estudios científicos sobre el comportamiento humano han demostrado que cuando logramos tener una historia clara que explique todo, aunque sea falsa, nuestro cerebro se tranquiliza y nos sentimos mejor. Es por esto que realmente nos encanta crearnos historias en la cabeza.

De las historias falsas que podemos crear, existen dos tipos que son realmente perniciosos, las conspiraciones y las confabulaciones.

Conspiraciones

Conspiración es una historia que creas a partir de muy pocos datos probados y donde el resto lo llenas con tus ideas, valores y creencias. El valor de una conspiración es ser una respuesta, una respuesta definitiva, clara y concisa para todo lo que sucede. Las conspiraciones no pueden tolerar preguntas, ni dudas. Todo es blanco y negro, bueno o malo.

Confabulaciones

Confabulación es una mentira dicha honestamente. Es cuando cuentas una historia que no es cierta, que sólo existe en tu mente, pero que tu crees y compartes como si fuera real y correcta.

Un ejemplo de la diferencia entre ambas sería, por ejemplo, si te cruzas a alguien a quien conoces por la calle y no te saluda, y te das cuenta que está seria. Una conspiración sería que pensaras “seguramente no me saludó porque tiene algo en mi contra, es posible que todavía esté enojada porque el otro día llegué tarde a nuestra cita”. Una confabulación sería, llegar con otra persona y decirle “esta persona es tan desagradable y grosera, me crucé con ella en la calle, me vio y ni siquiera fue para saludarme”

Es posible que la persona ni siquiera te vió porque estaba distraída o preocupada, y todo el drama, el trauma y la grosería se alojan exclusivamente en tu cabeza. Pero esto a tu cerebro no le importa. En el momento que tiene la respuesta que le satisface, es feliz, y tú también. Te quedas con esa idea, y empiezas a actuar y a pensar en consecuencia.

¿Qué efecto tienen?

El resultado de las conspiraciones y las confabulaciones es que limitas tu vida dinámicamente, ya que vives en la decisión y en el juicio en vez de vivir en la posibilidad.

La manera de retar a las conspiraciones y confabulaciones de tu mente es poniendo a prueba la realidad de las historias que te cuentas. Cuando tienes un pensamiento o una emoción que te causan estrés, esto se debe seguramente a que es mentira, o que tiene una parte de mentira. Hoy vamos desenmascarar a estas impostoras.

El método para controlarlas

Cuando tengas una historia que te causa malestar, escribe todo lo que tu mente dice, toda la historia, tal como sale, aunque parezca escrita por una loca o una niña pequeña. Escribe honestamente, no edites nada, no uses filtros, no borres, lo que es más, si lo que escribes no puede compartirse, significa que estás en buen camino, es genuino.

Y cuando lo tengas listo, divídelo en ideas sueltas, y a cada una de ellas, aplícale el enunciado aclarador, destruye y descrea cada una de las ideas que te hayas fabricado o que te hayas comprado y que te mantienen en ese sitio de juicio y limitación.

Inténtalo una semana y verás cómo cambia tu vida y tu relación con los demás.

Pin It on Pinterest